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¿Por qué escribo?

Reflexión

David Canales

“Escribo porque yo, un día, adolescente, me incliné ante un espejo y no había nadie”. Rosario Castellanos. 

 

No soy el que más sabe de historia ni el que mejor escribe. De Odin Dupeyron : “El ave canta, no porque tenga la verdad, o una respuesta o necesite aprobación. El ave canta porque tiene una canción. El arte es mi manera de cantar”. Mi manera es la escritura.

Tener algo que decir, quererlo decir, saberlo decir, y aventarse a decirlo. 

 

Antes se decía: “Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro”. Un hijo cualquiera lo tiene. Yo te digo: “Cosechar del árbol que sembraste, criar un hijo, vender un libro”.

Hay que soltarse y aventarse, pero con disciplina, autenticidad, perseverancia, apoyos, libertad.

Yo primero me tardé en conocerme, después me encontré con un David con muchos gustos y ahora con muchas responsabilidades. Me gusta mucho enseñar e intente por ahí. Me decían: “Con el sueldo de maestro no la vas a librar nunca”. Con la escritura es muy distinto, es un amor de toda la vida, es algo por lo que, según yo, vale la pena perderse.

En un proyecto de escritura te rajas “n” veces. Siempre encontrarás razones para no seguirle. Después, en la edición te vuelves a rajar. A la hora del diseño, de la impresión, de la lana; aquí le paro. Si ya pasaste todo eso, ahora hay que venderlo, convencer a la gente que lo lea, mantener puntos de venta; mejor no le entro. Pero cuando el tema te hace vibrar, cumple un fin, sientes la pasión, ya no te rajas tanto.

¿Qué hice? Organicé varias cenas en la casa, con nuestros más cercanos amigos y familiares, donde les confesé que iba a ser escritor. Ahora estaba más comprometido a no rajarme.

Ya tenemos página de internet, redes sociales, seguimos vendiendo Soy Norestense, Guerra en Tierra Viva, De estas Tierras, vienen cuatro proyectos de escritura nuevos: Ruta del Olvido, Que de donde amigo vengo, Matilde, don Aurelio Martínez. Tenemos el proyecto de los baños secos y de apoyar a los pueblos del noreste. Y esto es después de cumplir con mis deberes como empleado, esposo, padre, hijo, amigo. Espero estar sacrificando solo mi tiempo libre. Mi trabajo sé que no, mi familia espero que no. ¿Mis excursiones, mi jardín?

¿Por qué sigo escribiendo?

Un libro en donde la gente se reconoce en los recuerdos o reconoce a sus antepasados. Lo leen en varios días, muy fluido. Se ríen, les da gusto. Lo ven útil porque nos acerca a un pasado reciente que se nos va olvidando. Le encuentran errores, les llama la atención diferentes cosas, ahí es donde encuentra su valor.

¿Porque de nuestro pasado reciente?

Todos tenemos una razón de ser: nuestro presente, nuestro pasado y el pasado de los que nos presidieron es lo que nos tiene aquí. Si mis papás no se hubieran conocido en una kermes del Regio yo no estaría aquí hoy, ni allá. Ustedes si estarían, no sé en dónde. Siendo nuestro pasado parte de nuestra razón de ser, es importante que lo conozcamos.

Yo te digo que nuestros antepasados recientes de estos lares fueron determinados, muy particulares, distintos a sus contemporáneos de otros lados, a sus antepasados y a sus descendientes, nosotros.

Estos antepasados nuestros de mediados del siglo pasado, algunos con sangre de extranjero más espesa que otros, pero ya de aquí, eran de rancho. Y eran orgullosos de serlo, en el rancho no se quejaban, se ocupaban. No se hacían menos ante un capitalino, americano o europeo. Eso le debió de haber llamado la atención a Porfirio Díaz, que mando a su brazo derecho Bernardo Reyes a gobernar el estado, cuando los papás de los que te hablo andaban ya destacando. Ahora platican que ante un grupo de gente se les preguntó: “¿Ustedes son de rancho?” “No semos”.

¿Quién fue más feliz, tu abuelo, tu padre o tú? Felicidad no comodidad.

¿Quién se parece más: tu papá a tu abuelo o tu hijo a ti? “Ya nadie escucha a los viejos”.

Bony, aquel ranchero que dejó su bicicleta en una banca de la plaza de Bustamante hace 15 años, ya no la dejó a un lado de la presidencia, por desconfianza.

Si crees que el Monterrey de hoy está perdiendo su memoria en su afán de modernidad, conocer nuestro pasado te reconcilia y te dará nuevos bríos.

¿Porque de esta zona?

¿Quién es Norestense? Hablamos de identidad no de exclusión.

Vamos a los pueblos, ellos necesitan que sean visitados. ¿Qué va a pasar con los pueblos con sus pobladores?

Una vez decidiendo ya no dudaban. Solidarios. Eran hombres y mujeres de familia. Hasta las bodas eran para toda la familia.

Somos tan ignorantes que corremos el riesgo de creerle al más mentiroso.

Algunas fechas claves de esta zona:

1. Seminomadas, flecheros

2. Primeros españoles

3. Fundadores, buscando salida

4. Saltillo, Monterrey, Cerralvo, Monclova, Cadereyta

5. Padre Mier

6. 1840 independencia de Texas

7. 1870 ejercito del Noreste: Vidaurri, Zaragoza, Escobedo, Arrambide

8. Juárez vs Vidaurri

9. Garza Ayala, Treviño, Reyes

10. Gonzalitos

11. Ferrocarril

12. Comercio e industria de principios de siglo XX

13. Revolución con poca lucha, con inseguridad

14. Gente comprometida con su comunidad

 

¿Tiene sentido el oficio del historiador?

El historiador va más allá de: “el que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Toda historia es contemporánea, el pasado no existe. La historia está viva en el espíritu y no en los muertos del pasado, es historia del pensamiento, donde el conocimiento histórico es la reactualización, en el espíritu del historiador. Y la reactualización de un pensamiento pasado, encapsulado en un contexto de pensamientos presentes.

Es el historiador quien reconstruye dentro de sí mismo el pasado y, por tanto, todo pensamiento histórico es interpretación histórica del presente. Siendo interpretación, no hay verdad, sino verdades a las que llega el historiador desde sus problemas presentes, su perspectiva presente. La historia es también compromiso, decisión, toma de partido. Primero es indispensable entender los sucesos históricos.

 

Hay cinco premisas con las que es difícil no coincidir:

El pasado no existe, la historia vive en el presente.

Es el historiador el que reconstruye en su interior el pensamiento del pasado.

La verdad es relativa, depende de la subjetividad del historiador.

La historia exige compromiso en el presente.

El historiador lo es si se entrega a la investigación, a la crítica de fuentes y su confrontación e incluso, con la más elemental honestidad intelectual, pues si toda verdad es válida, ninguna lo es.

Del discurso de Don Quijote de las armas y las letras (cuentos completos de Jorge Luis Borges, Pierre Menard): “La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.

 

David Canales Martínez

Soy Norestense

 

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Ilustración del texto aquí.

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David Canales Martínez (Monterrey, 1964). Además de historiador y escritor por necesidad, es ingeniero. Ha dado clases en la preparatoria del Seminario de Monterrey, la Universidad Panamericana y en la Facultad de Ciencias Químicas de la UANL. Ha escrito tres libros: “Soy Norestense”, “Guerra en Tierra Viva” y “De estas Tierras”, y próximamente “Ruta del olvido”.

 

Mantiene el contacto con sus lectores a través de la página web: www.canalesmartinez.com