• Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

La nariz roja de Imanol Caneyada

Crítica

Javier Ponce de León

             Calificar una colección de cuentos es de por sí complicado porque deben calificarse historias muy distintas entre sí como una sola, una unidad. Lo que sucede con el libro de Imanol Caneyada bajo el título de “La nariz roja de Stalin”, no presenta ese problema porque sus nueve historias obedecen al mismo tono que caracteriza a su autor, aun si los temas que aborda -desde cuentos detectivescos a unos más crudos y sexuales- son un poco distintos entre sí.


             “La nariz roja de Stalin” hizo ganador a su autor en el concurso de cuento Efrén
Hernández en 2011, convirtiéndolo en uno de sus mayores éxitos. De Imanol Caneyada se han publicado también los libros de cuentos La ciudad antes del alba, Los confines de la arena e Historias de la gaya ciencia ficción, así como las novelas Un camello en el ojo de la aguja y Espectáculo para avestruces, por mencionar algunas, de las cuales varias han resultado ganadoras en diversos concursos nacionales.


             En el libro que nos concierne, Caneyada nos regala una antología de cuentos que rayan la irreverencia y la melancolía, con un lenguaje maduro y a veces absurdo. Sus personajes, que van de enanos de miembros viriles enormes a sacerdotes pederastas y artistas arruinados, son bizarros e improbables, vistos en ocasiones por un narrador en primera persona que bien sólo es testigo de la crudeza del mundo creado por Imanol, o es un participante activo en los actos carnales y violentos, motor de todos los relatos que comprenden la antología. Estos personajes, sin embargo, parecen difíciles de acceder en cuanto a empatía se trata. Muchos de ellos se asemejan en lo que a un pasado traumático respecta, y están contenidos con una indiferencia u odio cliché, que afectan la calidad del conjunto de la obra.


             El pequeño Superman, por ejemplo, trata del funeral de Richie, un enano que entretenía a su público vestido de Superman, en un mundo desolado y oscuro donde el sexo y la violencia lo perseguían donde iba, similar a la crudeza y absurdo de “Santa María del Circo”, de David Toscana. Le sigue Santa Rita, un relato en primera persona de un personaje que regresa a donde vivió su niñez, reencontrándose con escenas melancólicas de su padre pero también con rostros que le hicieron recordar el dolor y la tortura de crecer en el colegio, al grado de pensar sin descanso en su venganza. El tercer cuento es el que da el nombre a la antología, La nariz roja de Stalin, historia de Lucas, un periodista que visita una galería de arte y el destino lo cruza con una misteriosa mujer, el artista vicioso Palau, los arlequines y la certeza de la nariz en una pintura. En La palabra que pronuncia el rugido, uno de sus últimos cuentos, nos encontramos con el más simbólico y poético, aunque trágico, de una pareja disfuncional y sentenciada por la extrañeza.


             Teniendo en cuenta los cuentos que conforman la antología narrativa recolectada por Atrasalante, me atrevo a resumirla en una palabra: perturbación. El que aún no está acostumbrado al estilo de Caneyada, sin duda se encontrará en una encrucijada sobre cómo calificar esta antología por la controversia de su estilo y temática, pero quien disfrute de cuentos cortos y retorcidos podrá encontrar en la obra de Caneyada una de sus obras más aduladas, llena de destrucción, un tono singular y una narrativa encantada por los escenarios insólitos y oscuros que sólo pueden existir en nuestra imaginación más turbulenta.

____

Estudiante de Letras por la Universidad de Monterrey. Ganador en dos ocasiones del
certamen Palabras que cuentan, y seleccionado ganador del concurso Palabras Migrantes 2017.