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Balón de oro

Poema

Julio Mejía III

Soccer makes the world go round

 

Como el otro, este juego es infinito.

Jorge Luis Borges

 

El planeta es un balón
que gira y gira alrededor de un juego
de perfectas redondeces.

El futbol es el crisol de las culturas:

los niños juegan en la calle con cualquier pelota
y sueñan con viajar a España o a Inglaterra
para estrechar la mano de algún portugués
o compartir la cancha donde jugaron ídolos pasados.

Y los domingos familiares
igual se viven en estadios o en cantinas:
cualquiera puede ser hermano o tío
si se celebra o llora al mismo bando.

A pesar de la oposición en el enfrentamiento
por un momento el mundo se detiene:
mujeres y hombres,
niños y adultos,
pobres y ricos
sentados lado a lado
empuñan la afición por el mismo juego:
no importa si en el palco
o en un cuarto oscuro iluminado por la radio
el futbol es el lenguaje que nos une:
una gambeta es siempre una gambeta,
un remate dondequiera es remate
y el gol se vive igual en todo el mundo.

El polvo se acumula en estas calles

No hay niños en los parques o en las calles,
ni señoras en los pasillos del supermercado.


Los salones de clase y las bibliotecas,
que de por sí están solitarios a estas horas,
repiquetean con el eco del silencio.

Se han puesto en pausa los pequeños juegos
de eso que conocemos como vida:
las tareas escolares,
los requiebros amorosos de los jóvenes,
los pendientes en las oficinas,
los quehaceres del hogar.

Somos piezas olvidadas de un museo
dispuestas en un pueblo fantasma.


Parece que esta tarde la ciudad entera está de luto,
pero en realidad espera un gol
para poder romper este silencio.

Hugo Sánchez

La santísima trinidad del balompié americano:
Pelé,
Maradona
y Hugo Sánchez.

 

Tres nombres que además son tres momentos:
el milésimo gol,
el gol del siglo
y toda la década de los 80
que se condensa en la mejor chilena de la historia:
un diez de abril de 1988
corría el minuto nueve en un encuentro con el Logroñés.
Un mediocampista madrileño centra el balón desde la banda izquierda
y Hugo Sánchez –de espalda a la portería–
se impulsa en un salto con la pierna izquierda
hasta rematar con la misma zurda a dos metros del suelo
y el balón revienta el arco
y el Real Madrid
y el equipo humillado
y las dos aficiones
y hasta el árbitro de aquel partido
se unen en una ovación para agradecerle a Hugo
la oportunidad de atestiguar el mejor gol de sus vidas.

 

Jamás levantó una copa mundial,
pero pasó a la historia como el mejor jugador de tierra azteca:
el Pentapichichi remataba igual de zurda o diestra o pecho o de cabeza
y por arte de transubstanciación
convertía al esférico en gol con apenas un toque del botín.

Y celebraba cada tanto con una maroma
que daba vuelta al mundo
en todos los televisores del planeta.

El milésimo gol

 

El 19 de noviembre de 1969,
a sus 28 años,
Edson Arantes do Nascimento
cobra un penal contra el Vasco da Gama.

 

Respira hondo,
piensa en la Navidad,
piensa en los niños
y remata.

 

El Estadio Maracaná explota con aplausos
y fuegos pirotécnicos.

 

Recoge el balón de la portería,
lo besa como a un hijo
y da una vuelta olímpica al estadio
que desde la distancia
con que lo ven las estrellas
parece ser la corona más grande del mundo.

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Ilustración del poema aquí.

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Julio Mejía III (Torreón, 1990) es poeta. Coordina el taller de creación literaria de Difusión Cultural UDEM. Becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 2016. Coautor, junto Míkel F. Deltoya, de Espasmo: Muestra de poetas de Monterrey nacidos entre 1986-1997 (UANL, 2016).