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Adentro de la tumba

Reflexión

Marina Ortíz

Riders on the storm

Into this house we’re born

Into this world we’re thrown

-The Doors

 

La juventud. El rock y Strauss. La literatura, el francés. El sexo. El cigarro. La calle. La preparatoria. El sudor. El abanico. El ruido en la cabeza.

    No recuerdo cuando escuché por ´primera vez de la novela de José Agustín, La tumba. No la leí cuando “debes” leerla, en preparatoria, asumo que se asocia como una lectura obligatoria por la edad del protagonista, y así se crearía algún vínculo con él. No estoy segura de cuantos puedan hacer eso.

    El protagonista, Gabriel, es un chico serio, inteligente e indiferente; un intelectual, de esos que lee filosofía y literatura (entre los autores que se mencionan tenemos a Rimbaud, Nietzsche, Kierkegaard, Pound y Gide); se acuesta con varias chicas, se sale de clases, asiste a un club de literatura, se embriaga, se angustia y no sabe por qué. A mi parecer, Agustín habla de un perfil en particular, y es justo que lo haga: emula sus propias experiencias. A los demás nos quedan pocas opciones, empatizar por ejemplo. Creo que todos hemos conocido a un Gabriel (o alguien parecido): ese chico solitario de la escuela, con su pequeño grupo de amigos, que ven a los demás como brutos y se enfrascan en sus referencias oscuras “A Laura no le gustó el Solitude de Duke Ellington y puso unos rocks comprados en una debilidad pasajera” (pg. 63)

    Un detalle que me pareció de lo más divertido es que Gabriel ni siquiera se siente parte de este grupo alternativo, o contracultura. Se burla de estas mismas personas y no le interesa sobresalir en sus círculos. Es claro que tiene intereses, mas no ambiciones; escribe, sin afán de éxito; lee, sin buscar la verdad; romancea, sin afán de fidelidad o futuro. “Se leyó una carta de Herr Kafka, pero no atendí al lector: su voz era una apetecible invitación al estrangulamiento. Luego dieron opiniones y me abstuve por lo ya dicho. Mas pude percibir que Paco Kafka podía ser considerado como un mediocre cualquiera, con sólo basarse en la crítica de los circuloliterariomodernistas.”

    

   Al pensar en Gabriel, salta a la vista su carácter anti-heroico. No solo es su personalidad arisca, dentro de la creciente lista de protagonistas masculinos en la literatura (y podría comparar también en el cine) Gabriel desafía al héroe clásico con su indiferencia y su sarcasmo adolescente. No hay chica que salvar, ni villano que derrotar, ni conspiración que revelar, ni depresión que curar.

    El perfil de Gabriel es uno ya explorado en la literatura: Sinclair del Demian, de Hermann Hesse; Mersault del El extranjero, de Albert Camus; y Holden del Guardian entre el centeno, de J.D. Salinger. Todos son jóvenes alienados de su contexto, sin el menor interés por pertenecer, que se hunden en sí mismos, a veces confundidos, otras débiles frente a un oponente fuerte y conservador (sea una persona, una institución o un valor abstracto). Son jóvenes frente al Absurdo.

 

    Encontramos, entonces, una de las influencias de la obra: la corriente existencialista, que reflexiona y expresa sus sentimientos ante el sinsentido de la vida humana. Gabriel no encuentra significado en su vida ni en la de otros, por lo que no muestra un respeto por sus padres, sus amigos o su propio trabajo.

    La obra de José Agustín pertenece a un movimiento particular llamado la Onda. Surge en México alrededor de los años 60’s y sigue otra corriente literaria, los beat americanos. Ambos hablan de la juventud, las fiestas, la música rock de esos años, el consumo de drogas, la pasión por la escritura y filosofías y el desinterés por la vida “tradicional”. No hay porqué formar familias, tener un trabajo bien remunerado o respetar las leyes o a la religión, si estas solo son experiencias plásticas del sistema capitalista; la vida es mucho más que eso, es música, poesía y desesperación. Me recuerdan un poco a los románticos del siglo 19, exaltando las emociones sobre todas las cosas.

 

    La tumba es una novela divertida, sólida, Absurda. Sin duda, yo pongo a José Agustón dentro del canon literario mexicano, porque en su novela se encuentran ideas y filosofías, y en vez de pelearse por ver cuál es la mejor, se escapan de la clase de Historia y se van a tomar un par de cervezas, escuchando afrojazz en el camino.

 

Ana Marina Ortiz Baker

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Ana Marina Ortiz Baker. 23 de septiembre de 1993, Monterrey. Licenciada en Letras de la Universidad de Monterrey. Le gustan mucho las obras de J.R.R. Tolkien. Siempre sueña con estar en otra parte. Es miembro del grupo de creación literaria Los Marquesitos.